Cuando el cielo grita, los muertos callan
Y las hojas punzantes muestran sus venas como sables
Cuelgan de una rama como horcas vacías
La primera se atreve
Abre las alas y se entrega al viento
Sin aire cae
Sobre la tierra brota una necrópolis
Con panteones ocres y tumbas amarillas
Un tardío haz de luz les ofrece la última belleza
Bajo la tierra no hay sombra