La sed de la piedra

Nicolás Tripaldi

¿Qué bebes cuando el agua
no brota de la piedra?
Es que tiene algo de mi sed
tu boca reseca.
Es que guarda parte de mi dolor
la piel de mármol
de tu mocedad predestinada y atemporal.
También mis pies quebrados
velan el rubor
de su desnudez
semiocultos al borde de la fuente.

El diluvio amenazador empujará
a los transeúntes detrás de la avenida,
las ráfagas de la sudestada
apiñara gentíos debajo de los aleros,
amilanados por la furia de las gárgolas.
Me apropiaré del espacio líquido.
Sucumbirá la aridez de mi anhelo.
En la quietud, los álamos danzarán estáticos
entre las esquirlas de luz cristalizada
hasta que las gotas ingrávidas se disgreguen
y el suspiro crepuscular exalte
los gestos inmutables de las estatuas.

No habrá testigos
cuando los nimbos se desplomen
en los cántaros.
Aún así tendrás sed, tendré sed,
esa sed inextinguible de ser,
y nadie sabrá quién de los dos
es el agua o la piedra.

enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias