En la otra puerta

Visión de los Hijos del Mal (prólogo de Leopoldo Marechal)

Miguel Ángel Bustos

1967 - Poesía

Textos para leer de Visión de los Hijos del Mal (prólogo de Leopoldo Marechal)

  • Comunión salvaje (Prosa poética)
  • Fragmentos (Prosa poética)
  • Obras de Miguel Ángel Bustos

  • 1970 - El Himalaya o la Moral de los Pájaros - (Poesía)
  • 1967 - Visión de los Hijos del Mal (prólogo de Leopoldo Marechal) - (Poesía)
  • 1965 - Fragmentos Fantásticos - (Poesía)
  • 1959 - Corazón de Piel Afuera (prólogo de Juan Gelman) - (Poesía)
  • 1957 - Cuatro Murales - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1880 muere Estanislao del Campo

    6 de noviembre de 1880 - Muere Estanislao del Campo

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de la novela ''Trafalgar'', de Benito Pérez Galdós?

    Fernando Sorrentino: ''La narrativa es el arte de inventar mentiras verosímiles''

    Fernando Sorrentino: ''La narrativa es el arte de inventar mentiras verosímiles''

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Elegía de los portones

    A Francisco Luis Borges

    Barrio Villa Alvear: entre las calles Nicaragua,
    Arroyo Maldonado, Canning y Rivera.
    Muchos terrenos baldíos existen aún y su
    importancia es reducida.
    Manuel Bilbao: Buenos Aires, 1902

    Esta es una elegía
    de los rectos portones que alargaban su sombra
    en la plaza de tierra.

    Ésta es una elegía
    que se acuerda de un largo resplandor agachado
    que los atardeceres daban a los baldíos.

    (En los pasajes mismos había cielo bastante
    para toda una dicha
    y las tapias tenían el color de las tardes.)
    Ésta es una elegía
    de un Palermo trazado con vaivén de recuerdo
    y que se va en la muerte chica de los olvidos.

    Muchachas comentadas por un vals de organito
    o por los mayorales de corneta insolente
    de los 64,
    sabían en las puertas de la gracia de su espera.

    Había huecos de tunas
    y la ribera hostil del Maldonado
    -menos agua que barro en la sequía-
    y zafadas veredas en que flameaba el corte
    y una frontera de silbatos de hierro.

    Hubo cosas felices,
    cosas que sólo fueron para alegrar las almas:
    el arriate del patio
    y el andar hamacado del compadre.

    Palermo del principio, vos tenías
    unas cuantas milongas para hacerte valiente
    y una baraja criolla para tapar la vida
    y unas albas eternas para saber la muerte.

    El día era más largo en tus veredas
    que en las calles del centro,
    porque en los huecos hondos se aquerenciaba el cielo.
    Los carros de costado sentencioso
    cruzaban tu mañana
    y eran en las esquinas tiernos los almacenes
    como esperando un ángel.

    Desde mi calle de altos (es cosa de una legua)
    voy a buscar recuerdos a tus calles nocheras.
    Mi silbido de pobre penetrará en los sueños
    de los hombres que duermen.

    Esa higuera que asoma sobre una parecita
    es lleva bien con mi alma
    y es más grato el rosado firme de tus esquinas
    que el de las nubes blandas.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias