En la otra puerta

Adán Buenosayres

Adán Buenosayres , de Leopoldo Marechal

Leopoldo Marechal

1948 - Novela

Adán Buenosayres es una epopeya humorística del mantinfierrismo, una novela en clave cuyos personajes encubren a muchos de los camaradas literarios del autor, representa por sus hallazgos idiomáticos, por su manejo del humorismo y por su concepción, uno de los hitos de la narrativa argentina.
Marechal dijo sobre su novela:
Al escribir mi Adán Buenosayres no entendí salirme de la poesía. Desde muy temprano, y basándome en la Poética de Aristóteles, me pareció que todos los géneros literarios eran y deben ser géneros de la poesía, tanto en lo épico, lo dramático y lo lírico. Para mí, la clasificación aristotélica seguía vigente, y si el curso de los siglos había dado fin a ciertas especies literarias, no lo había hecho sin crear "sucedáneos" de las mismas. Entonces fue cuando me pareció que la novela, género relativamente moderno, no podía ser otra cosa que el "sucedáneo legítimo" de la antigua epopeya. Con tal intención escribí Adán Buenosayres y lo ajusté a las normas que Aristóteles ha dado al género épico.

Textos para leer de Adán Buenosayres

  • Adán Buenosayres. Libro quinto (1ra. parte) (Novela)
  • Prólogo indispensable ()
  • Obras de Leopoldo Marechal

  • 1966 - Heptámeron - (Poesía)
  • 1965 - Autopsia de Creso - (Ensayo)
  • 1948 - Adán Buenosayres - (Novela)
  • 1940 - El centauro - (Poesía)
  • 1940 - Sonetos a Sophia - (Poesía)
  • 1939 - Descenso y ascenso del alma por la belleza - (Ensayo)
  • 1937 - Cinco poemas australes - (Poesía)
  • 1936 - Laberinto de amor - (Poesía)
  • 1929 - Odas para el hombre y la mujer - (Poesía)
  • 1926 - Días como flechas - (Poesía)
  • 1922 - Los aguiluchos - (Poesía)
  • ¿Quién es el autor del poema Santos Vega?

    María del Carmen Suárez

    María del Carmen Suárez

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    El amenazado

    Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
    Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
    hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
    ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
    la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
    áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena
    amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los
    hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis
    muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
    Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
    Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
    levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran
    por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
    Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
    la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
    Es el amor con sus mitología, con sus pequeñas magias inútiles.
    Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
    Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
    (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
    El nombre de una mujer me delata.
    Me duele una mujer en todo el cuerpo.

    Jorge Luis Borges

    El oro de los tigres (1972)
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