En la otra puerta

Campos de Castilla

Campos de Castilla, de Antonio Machado

Antonio Machado

1912 - Poesía

La estancia de Antonio Machado en Soria y el contacto diario con la tierra, paisaje y alma castellanos, contagiaron al poeta de su hondura esencial hasta lograr una identificación y un eco en su interioridad lírica.

"Campos de Castilla", su libro capital, representa la expresión de esta andadura. A la exposición de lo temporal, de lo objetivo y de lo efímero —la poesía es palabra en el tiempo—, Antonio Machado comunica su preocupación filosófica y su meditación en torno al destino de España.

Textos para leer de Campos de Castilla

  • A un olmo seco (Poesía)
  • Amanecer de otoño (Poesía)
  • Caminos (Poesía)
  • Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido (Poesía)
  • Obras de Antonio Machado

  • 1917 - Nuevas canciones - (Poesía)
  • 1917 - Poesías Completas - (Poesía)
  • 1912 - Campos de Castilla - (Poesía)
  • 1907 - Canciones - (Poesía)
  • 1907 - Soledades, galerías y otros poemas - (Poesía)
  • 1903 - Soledades - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1931 muere Juan Zorrilla de San Martín

    3 de noviembre de 1931 - Muere Juan Zorrilla de San Martín

    ¿A quién pertenece la obra Coplas a la muerte de su padre?

    Ricardo Piglia

    Ricardo Piglia

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Juan López y John Ward



    Les tocó en suerte una época extraña.

    El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

    López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

    El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

    Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

    Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

    El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
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